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El Evangelio en el Desayuno
Pensamientos de la mañana de la familia Castaldi (Saronno, Italia) que se reúne para rezar y crecer juntos.
Reflexiones ofrecidas a todos para promover la oración en las familias cristianas del mundo.
La versión Española fue editada por Miguel Alberto Muñoz, el Padre José Flores, misionero comboniano, y fue coordinada por Gabriele Bottai.

Novedades

Los cónyuges Castaldi presentan su libro “El Evangelio en el desayuno”.

El día 13 de noviembre de 2010, Pierluigi y Anna María Castaldi presentaron en la sala capitular del Santuario, junto con Don Pierluigi Buchanan, su libro "Desayuno de Gospel", publicado por las Ediciones “Messaggero Padova”. Los cónyuges Castaldi viven en Saronno, ubicados en la parroquia del Santuario, y su familia está compuesta de catorce hijos, nacidos y adoptados. Al final de la presentación Pierluigi y Ana María estaban felices de celebrar con un brindis el nacimiento de este libro, que muestra el secreto de su historia. Esta es la presentación de los conyuges Castaldi que explica su origen.

Muchos años han pasado desde que nuestros hijos eran pequeños y nosotros les enseñábamos a rezar, a no decir mentiras, a cumplir sus deberes y a andar en bicicleta. Ahora ya han crecidos, tienen todos sus títulos de estudios profesionales. Muchos han formado una familia y nos hemos hecho ricos de nietos y todos ya han dejando el hogar paterno. Durante treinta años, en la mañana, nos levantamos y nos ponemos al día, todos sentados alrededor de una mesa de más de cuatro metros, para desayunar, atraídos por el olor del pan tostado y contentos de orar y meditar sobre las escrituras. Luego, después de una media hora, cada uno iba a cumplir con sus compromisos del día: y nosotros, los padres a nuestro trabajo, los hijos a la escuela o al jardín de niños o a la abuela a preparar comida y mantener en orden la ropa para todos nosotros. Así, un día tras otro, todos crecimos a la luz de la palabra de Dios. Las partes fundamentales de nuestra modo de orar juntos fueron los siguientes: una lectura de las Escrituras, con preferencia por el Evangelio de la liturgia del día, seguido por alguna reflexión, algún canto de alabanza y gracias a Dios por todos los dones que continuamente el Señor nos daba, además de la oración por las necesidades de cada uno, en los momentos de dificultad. Siempre ha sido muy bonito pasar de la oración de petición a la oración por una gracia especial, a la acción de gracias por los dones que Dios nos ha concedido. Dado que algunos de los niños han sido adoptados y han llegado, ya algo grandes de países lejanos, nosotros los padres hemos tenido que mantenerlos, educarlos y hacerlo crecer en modo diferente, debido a sus culturas diferentes como jóvenes de edad diferente, y de idioma diferente. Realmente todos tuvimos que ser educados, nosotros como padres y ellos como hijos. Así que, por sugerencia de amigos Clara y Alberto Natali, quienes, unos años antes, se encontraban en una situación muy similar a la nuestra. Por eso nos decidimos todos ir a la escuela de la palabra de Dios, que cada día la Iglesia nos propone en su liturgia. Gracias a Dios, nosotros, los padres, aunque con algún achaque o dolencia debido a los años que pasan, gozamos de buena salud; parece que todavía hay suficiente arena de nuestros relojes de arena, y nos gustaría usar este maravilloso momento de la “noche que no oscurece”. Así que nos fuimos a buscar, a veces adivinándolo, lo que el Señor nos ha dicho todos los años, durante nuestras oraciones de la mañana. Nació en nosotros un deseo hace algún tiempo. Lo dejamos calentar abajo de las cenizas y después hablamos con el padre Raniero Cantalamessa, quien nos animó con estas palabras: “La idea parece buena y responde a la invitación de Jesús después de la multiplicación de los panes: "Recojan lo que ha sobrado para que nada se pierda" (Jn 6.12). Luego vino nuestro amigo Gabriele Bottai, que coleccionó nuestras reflexiones, y las organizó en la forma más clara para ser leídas. En la recolección de nuestros pensamientos nació en nosotros el deseo de ofrecerlas a los demás: a todos aquellos que deseen enriquecer los días de nuevos significados y nuevas esperanzas. En particular, nos gustaría ayudar a las familias con problemas cotidianos para educar a sus hijos. De hecho, muchos padres, desean educar a sus hijos cristianamente, pero a menudo no saben cómo hacerlo y por dónde empezar, porque no conocen una forma fácil y segura. ¿Cuántas veces hemos nosotros reflexionado sobre la importancia de alimentar en nosotros y en nuestros chicos la actitud de gratitud y agradecimiento, ayudando a menudo con la lectura de los Salmos, que son riquísimos de agradecimiento a Dios? La forma en que este sentimiento es asimilada, los ojos y el corazón se hacen cada vez más capaces de reconocer y darle gracias a Dios por todas las maravillas que el señor hace por nosotros todos los días en nuestras vidas y en la creación, en la historia. Esto también es el medicamento más eficaz para erradicar la tristeza, la depresión, insatisfacción que cada vez es más común entre nosotros. Si los padres, que dicen que no se encuentre tiempo para orar con sus hijos, supieran lo que ganarían y cómo muchas decepciones y tristezas desaparecerían, si encontraran el tiempo para hacerlo. Incluso hoy en día, donde los hijo se han ido, con sus nuevas familias o en contextos en los que viven, han conservado el hábito de la oración y de la meditación en la palabra de Dios, en la mañana durante el desayuno. Nosotros los padres, que nos hemos convertido en abuelos ya 16 veces, vivimos ahora solos, como cuando nos casamos, pero la oración de la mañana siempre nos acompaña. Al principio rezábamos con nuestros hijos, ahora rezamos por ellos, por sus familias, por los nietos, amigos, compañeros de trabajo, que nos piden una oración para ellos. Así es que, vivamos separados de ellos, pero seguimos unidos en comunión de oración con todos.

 

Anna Maria Rossi e Pierluigi Castaldi
via Gaudenzio Ferrari, 29 - 21047 Saronno (VA) ITALY