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El Evangelio en el Desayuno
Pensamientos de la mañana de la familia Castaldi (Saronno, Italia) que se reúne para rezar y crecer juntos.
Reflexiones ofrecidas a todos para promover la oración en las familias cristianas del mundo.
La versión Española fue editada por Miguel Alberto Muñoz, el Padre José Flores, misionero comboniano, y fue coordinada por Gabriele Bottai.

651 - María nos escucha siempre

07-Jun-2020 - Santísima Trinidad
Verbo de Dios             
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. Jn 3,16-18
Reflexiones             
El evangelio de la liturgía de hoy está tomado del discurso que Jesús dirigió a Nicodemo, un fariseo, un miembro del sinedrio, un hombre importante, que iba a hablar con Él porque había pensado que aquel “rabbi” tenía algo de sobre natural; pero iba de noche, para no ser visto por ninguno. Este parece ser un buen argumento de que hablar. Otro todavía más importante sería el argumento de la Santísima Trinidad que le Iglesia celebra hoy. Pero hemos pospuesto la oración de la noche la oración de la mañana, entonces debo hablar de María Dispensadora de todas las gracias, ya sea grandes que pequeñas, como la que he recibido esta tarde. La gracia de hoy tiene un anti hecho que viene desde cuando era joven, y jugaba yo en el equipo de futbol de mi pueblo. Un día, durante un partido en que estaba por terminar, curiosamente yo había podido meter un gol. Yo oré desde lo profundo de mi corazón: María Santísima, ayuda a la Florentina a hacer un gol y yo solo no puedo hacerlo. Sabes que este partido lo debo ganar para poder participar el año próximo a la
copa de los Campeones. Yo sé que, entre las oraciones que recibes de intercesión, ésta es muy despreciable, pero te lo pido de todos modos: “María Santísima, ayúdame, hoy no puedo hacer nada sin ti”. Terminada la oración me llega el balón, y entonces en vez de darme vuelta, hice lo que, en el lenguaje futbolista se llama una “alrevezada” (una chilena), y el balón se metió por el ángulo de la portería donde el portero no habría podido atraparlo. ¡Goal! Esta tarde, hace más de cincuenta años, mientras miraba la televisión el partido de mi Florentina contra Turín, aunque que estaba jugando bien no había podido hacer “goal”. Entonces hice la misma oración: “María Santísima, ayuda a la Florentina, la cual debe ganar para participar en la copa de los Campiones. Lo sé que entre todas las oraciones de intercesión que recibes ésta es la más despreciable, pero te lo pido escúchame, como me has escuchado hace muchos años. Yo soy siempre el mismo”. Terminado esta oración, le llegó el balón a Osvaldo, un jugador de la Florentina, como me había llegado a mí. Él hizo la misma movida que yo y el balón se metió en la portería donde el portero no habría podido agarrarlo. ¡Goal! “¡Gracias, María! No sólo me has escuchado, sino que también has puesto la firma. También tú eres siempre la misma!”


 

Anna Maria Rossi e Pierluigi Castaldi
via Gaudenzio Ferrari, 29 - 21047 Saronno (VA) ITALY