italiano english française español español

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
Inicio
Acerca de nosotros
¿Qué ofrecemos?
¿Por qué oramos?
Evangelio y vida

 





El Evangelio en el Desayuno
Pensamientos de la mañana de la familia Castaldi (Saronno, Italia) que se reúne para rezar y crecer juntos.
Reflexiones ofrecidas a todos para promover la oración en las familias cristianas del mundo.
La versión Española fue editada por Miguel Alberto Muñoz, el Padre José Flores, misionero comboniano, y fue coordinada por Gabriele Bottai.

742 - Rabbí, ¿dónde vives?

14-Jan-2018 - II semana del Tiempo Ordinario - Domingo
Verbo de Dios            
Al día siguiente, estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?». Ellos le respondieron: «Rabbí –que traducido significa Maestro– ¿dónde vives?». «Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro. Jn 1,35-42
Reflexiones             
El evangelio de hoy es un icono con dos escenas: la llamada de Mateo y la fiesta de Jesús con los pecadores. Mateo está sentado en el banco de los impuestos, bloqueado como el paralítico de ayer, y ocupado en ganar dinero con un trabajo que muchos consideran poco honesto. Jesús lo llama; Mateo se levanta y lo sigue. Con esta escena, admirablemente retratada en una pintura de Caravaggio, Jesús rompe todos las divisiones sociales entre justos y pecadores. Con su entrada en las vicisitudes humanas, no hay más justos y pecadores:hay sólo hombres y mujeres que, en la medida en la que se sienten pecadores, son justos. Se trata de un primer golpe a la respetabilidad de todos los tiempos;el segundo golpe,todavía más fuerte,lo da en la segunda escena, durante el almuerzo con los pecadores. La predilección de Jesús por las “personas poco recomendables” como los publicanos y las prostitutas, ha siempre sorprendido y escandalizado a las personas de “sólidos principios morales",equilibradas y respetuosas de las buenas normas de la vida civil. En el Evangelio de hoy Él está sentado a la mesa con estas personas, que los escribas y fariseos consideraban el deshecho de la sociedad. Podrían aceptar que Jesús se dirigiera también a ellos,pero para corregirlos con sus enseñanzas,por eso se escandalizan al verlo sentado a la mesa en compañía de ellos con una alegría convival. Este deseo suyo de compartir los momentos alegres con los pecadores,nos recuerda al Dr. Moscati, que la Iglesia hace poco tiempo ha proclamado santo. Él, no obstante fuera un excelente médico, optó por curar y atender a los pobres de la Nápoles de su tiempo, compartiendo con ellos tanto el sufrimiento y la miseria que los momentos de alegría, con el espíritu alegre de los napolitanos.
La verdad que brilla en esta página del evangelio es el reconocer que la salvación es un don y por lo tanto los justos no son los que se creen tales, sino aquellos que sienten la necesidad de este don y lo aceptan con entusiasmo. Para poder festejar con el Señor, se necesita, entonces, encontrar y reconocer las zonas caliginosas de nuestras vidas:porque son éstas las que nos permiten sentarnos a la mesa con Él, junto con Mateo y sus amigos de cuestionable reputación, de modo que la luz de la salvación pueda alumbrarlas.Fue después de la cena de Nochebuena del año 1961 cuando por primera vez construímos juntos nuestro primer pesebre. Es una fecha que no podemos olvidar, porque fue el comienzo de nuestra vida de pareja; así como Juan, en el Evangelio de hoy nos recuerda que "fue a las cuatro de la tarde", cuando él y Andrés encontraron a Jesús de Nazaret y le preguntaron: "Rabbí, ¿dónde vives?", y lo siguieron. Ese día cambió sus vidas, como habría sido también para nosotros aquella noche del 1961. Los dos discípulos, fulminados por las palabras imprevistas de S.Juan Bautista: "He aquí el Cordero de Dios", fueron enseguida conscientes, de manera que no hicieron a Jesús preguntas triviales o de circunstancia, como sucede cuando no se tienen claras las ideas, sino que le preguntaron inmediatamente: "Rabbí, ¿dónde vives?". Es la pregunta que se plantea desde hace dos mil años cada persona que ha aceptado el mensaje del Evangelio. Y también nosotros, en el curso de los años, hemos preguntado tantas veces : "¿Dónde vives hoy, Señor?... ¿Dónde está tu casa ?.... ¿Dónde puedo encontrarte?...¿Dónde está el lugar de tu privacidad, para vivir y crecer en comunión contigo?".
A estas preguntas el Señor ha dado cada vez respuestas diferentes, según las necesidades específicas nuestras de cada momento: "Me podéis encontrar todos los días en las Sagradas Escrituras, en la Providencia, y en los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación". Pero en los últimos tiempos, tal vez porque tenemos que entrar en esta convicción, su respuesta más frecuente es: "Mi residencia está en los pobres." Meditando, pues, este misterio, nos dimos cuenta de que Él vive en cada persona, porque cada hombre tiene su pobreza, aunque algunos nos conmueven y nos atraen, y otros,al contrario, nos indisponen.
Danos, Señor, en esta época de globalización y de migración, la gracia de poder encontrarte en la pobreza de los hombres, no sólo cuando los veremos incomprendidos,enfermos, sin trabajo, hambrientos, sedientos, desnudos, solos, sin hogar o en prisión, pero incluso cuando los hallaremos violentos, usurpadores, acaparadores y egoístas, ya que estos son los más pobres entre los pobres.


 

Anna Maria Rossi e Pierluigi Castaldi
via Gaudenzio Ferrari, 29 - 21047 Saronno (VA) ITALY