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El Evangelio en el Desayuno
Pensamientos de la mañana de la familia Castaldi (Saronno, Italia) que se reúne para rezar y crecer juntos.
Reflexiones ofrecidas a todos para promover la oración en las familias cristianas del mundo.
La versión Española fue editada por Miguel Alberto Muñoz, el Padre José Flores, misionero comboniano, y fue coordinada por Gabriele Bottai.

804 - He soñado en la choza de Belén

01-Jan-2019 - María, Madre de Dios
Verbo de Dios             
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se el puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción. Lc 2,16-21
Reflexiones             
Esta noche he tenido otro sueño. Me encontraba en la choza de Belén. Estaba María y José y Jesús recién nacido y “Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él” (Lc 2,13-14). Había una grande fiesta y también San José cantaba,mientras María sonreía arrullando a niño que tenía en sus brazos. A cierto punto José ha advirtió al Angel que sobresalí sobre los demás, fforse l’Arcángel San Gabriel, y le dijo: “Ve a llamar un poco de gente de la tierra, para que ellos también hagan fiesta”. El Ángel partió inmediatamente y voló sobre los otros tres ángeles. Después de unas dos horas el Anh¿gel regresa diciendo: “Misión cumplida”. “¿A quienes has invitado?” le pregunta José al Ángel y él responde: “He invitado a muchas personas, pero que vendrán pocas. Despues, entrando en detalles, prosiguió: “Fui al palacio de los romanos, toqué la puerta y me abrieron, y cuando estuve delante de Herodes, proclamé: “No temas: les anuncio una grande alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David ha nacido para ustedes el Salvador del mundo, y lo encontrarán entre las personas que vinieron al censo. “No digas estupideces – le dice Herodes – “el único salvador es el Emperador de Roma, César Augusto”. “Después –cotinuó el Ángel – fui al albergo donde están alojados lo que han venido para el censo. Le he anunciado lo mismo, pero no me han ni siquiera escuchado. hablaban sólo de negocios. Fui entonces a la sinagoga, en donde estaban leyendo un paso de Isaías que anunciaba la veida del Mesías: “Y ha llegado – les dije – Lo encontrarán en la pesebre de Nelén”. Ellos dijeron: “No es posible. Cuando llegará – vendrá, vendrá aquí con nosotros para organizar el recibimiento, no puede estar en silencio en el pesebre”. Después he volado lejos de aquí, donde había personas sabia, que escrutaban el firmamento buscabndo el origen de la tierra. He dado a ellos el mismo mensaje y ellos me respondieron; “Puede ser. Hay algo de diverso en estos días en el cielo”. Me preguntaron donde podrían ver a ese Niño para conocerlo y adorarlo, y yo les dije que los fguiaría una estrella. Llegarán en algunos días. Después, para hacer que algunos llegaran rápido, fui a una gruta cercana donde dormían algunos pastores que dormían con sus rebaños, y a ellos les anuncié: “No teman… ha nacido para ustedes el Salvador que es Cristo Salvador. Les doy la señal donde encontrarlo: Lo encontrarán en un pesebre de animales envuelto en paales”. Ellos llegaron pronto, y se decían unos a otros: “Vamos a Belén para ver lo que el Señor nos ha anunciado”. Después de un corto tiempo llegaron y adoraron al Niño de Belén y se unieron a la alabanza de los ángeles: “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres que ama el Señor”. Luego llegaron, tímidos y con miedo, y San José los recibió diciendo: “Vengan, benditos drel Padre mío” . Mientras el ángel hablaba, María sonriendo, como si ya estuviera esperando la respuesta de los hombres al anuncio del nacimiento del Señor.


 

Anna Maria Rossi e Pierluigi Castaldi
via Gaudenzio Ferrari, 29 - 21047 Saronno (VA) ITALY